no recuerdo
o quizas no quiera recordar
algun viaje que haya hecho
sin un beso intenso de equipaje
solo un beso
quizás agregando un leve mordisco en labios y dientes
sin efusiones de carne total
Con tal bagaje he emprendido rutas remotas
algunas urbanas
otras cruzando cerros y lagos
desiertos y ciudades
a veces en tren
--esos son mis mejores viajes--
a veces en aviones
otras en barcos y autobuses y coches (autos en LATAM: Latinoamerica)
Hasta ahora ese equipaje ligero
me ha protegido de mi mismo
de la fragilidad que siempre atenaza al alejarse
no digo tristeza
no
digo fragilidad por los imponderables
y repetidas veces
fragilidad del alma al abandonar un hogar amado
por la razon que fuere
fragilidad frente al desafio de la ruta material
y de las encricijadas inmateriales que debo atravesar
Dame ahora un beso y yo te dejaré
manojitos de algas frescas del bosque americano
del matorral oloroso mediterraneo
de lass flores lindas de los bosques del septentrion euroasiatico
todo mezclado con tierras rojas y arenas sutiles de los desiertos visitados
todo ello envuelto en unos segundos
atados por el tiempo de nuestro beso final
y que la distancia creciente tardara en desanudar
Igor en ruta nuevamente al septentrión Peninsular